El Congreso de la Nación sanciona en septiembre de 1990 la Ley 23877, de Promoción y fomento de la innovación tecnológica. Su objetivo es “mejorar la actividad productiva y comercial, a través de la promoción y fomento de la investigación y desarrollo, la transmisión de tecnología, la asistencia técnica y todos aquellos hechos innovadores que redunden en lograr un mayor bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación, jerarquizando socialmente la tarea del científico, del tecnólogo y del empresario innovador.”
